Botones de respuesta, listas de opciones, botones con enlace, pedidos y envíos de ubicación y formularios de WhatsApp, mandados desde el mismo chat. Menos «¿me repetís la dirección?», menos respuestas imposibles de automatizar, y conversaciones que avanzan solas hasta el próximo paso.
Hasta ahora, todo lo que se le pedía a un cliente por WhatsApp había que pedirlo con texto, y todo lo que respondía había que leerlo e interpretarlo. «Confirmame el turno» volvía como «sí», «dale», «ok perfecto», «el martes no puedo» o un audio de un minuto.
Ahora, en el cuadro de mensaje de cualquier chat, el último ícono antes del micrófono abre los mensajes especiales: los mismos formatos que usan las grandes marcas en WhatsApp, listos para mandar sin programar nada.

Sin costo extra. Se mandan dentro de la ventana de 24 h, como cualquier mensaje de la conversación.
Un mensaje con hasta tres botones. El cliente toca uno y la respuesta vuelve al chat escrita siempre igual.

Así le llega al cliente, y así vuelve su respuesta:


Como la respuesta es siempre el mismo texto, un workflow o el agente de IA pueden seguir solos: si confirma, se etiqueta y se agenda; si pide reprogramar, se deriva a una persona.
Confirmación de turnos y reservas, «¿seguís interesado?», encuestas de una pregunta, elegir entre retiro o envío.
Cuando tres botones no alcanzan. El cliente ve un solo botón y, al tocarlo, un menú con todas las opciones —cada una con su descripción— agrupadas por sección.



Lo que habilita: el primer mensaje de un cliente nuevo deja de ser «¿qué necesitás?» y pasa a ser un menú. Sucursales, especialidades, categorías de producto, franjas horarias: el cliente elige, y el chat ya llega a quien corresponde con el dato cargado.
En vez de un link largo pegado en el texto, un botón con un nombre claro: Ver catálogo, Pagar, Ver cartilla. El cliente sabe qué abre antes de tocarlo, y WhatsApp le confirma la dirección.

Un mensaje con el botón Enviar ubicación. El cliente comparte dónde está con un toque: se terminan las direcciones mal escritas para un envío o una visita.
Pegás coordenadas o un link de Google Maps y el cliente recibe el pin en el mapa, con el nombre y la dirección, listo para pedir cómo llegar.


El pedido de ubicación se ve solo en el celular: en WhatsApp Web el cliente recibe un aviso para abrirlo en el teléfono.
Si tu empresa ya tiene publicados WhatsApp Flows en Meta —formularios de varias pantallas que se completan adentro de WhatsApp—, ahora se mandan desde el chat: pegás el ID del formulario, elegís el texto del botón y listo. Las respuestas vuelven a la conversación.

Todos estos mensajes se pueden sumar a una respuesta rápida. La confirmación de turno o el menú de sucursales se arman una sola vez, y después cualquier agente los manda desde el chat escribiendo / y el nombre: salen con sus botones, su lista o su ubicación, iguales en todas las conversaciones.

Lo que habilita: el mensaje interactivo deja de depender de quién lo arma. El equipo manda siempre los mismos botones, con el mismo texto, y las respuestas del cliente llegan siempre iguales para automatizar.
La guía completa —cómo se completa cada formulario, cómo lo ve el cliente, qué vuelve al chat y cómo guardarlos como respuesta rápida— está en el manual, en Mensajes interactivos. Y si querés que las respuestas disparen algo solo, seguí por Workflows.
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